9 de noviembre de 2007

Planeación de la futura Bogotá (2)

La Bogotá de los próximos 20 años estará marcada por el metro. Como lo dijo El Nuevo Siglo la semana pasada, entraremos en la “metromanía”. Una ciudad es una antes y otra después del metro. Basta mirar a Medellín, donde se crearon nuevas centralidades, se desarrollaron nuevos hábitos de desplazamiento en la ciudad. Allí los espacios públicos del metro se han convertido en espacios de pedagogía para la cultura ciudadana. También se han disminuido la fragmentación y la segregación urbana. En efecto, el metro ha logrado que las diferentes ciudades que hay en Medellín se crucen y se integren, como ha ocurrido con el Barrio Santo Domingo, tradicionalmente marginalizado, que con la línea del metrocable se convirtió en una nueva centralidad y se integró a la ciudad. Además de eje del sistema de movilidad, el metro de Medellín ha sido un elemento fundamental para la integrar la ciudad.

Esta columna ya había tratado algunos retos de la planeación futura de Bogotá orientada a construir un modelo social urbano, de ciudad incluyente y competitiva. Y entre esos retos hay que insistir en el desarrollo del Sistema Integrado de Transporte, la puesta en marcha de un ambicioso proyecto de desarrollo territorial en torno a la renovación del aeropuerto, el relanzamiento de un pacto por el Habitat para recuperar el déficit de vivienda de la ciudad a través de la renovación urbana y el acceso equitativo a la banda ancha. A esto se debe sumar la recuperación ambiental de Bogotá y de sus fuentes hídricas.

Pero la realidad del metro, que en 15 días hizo cambiar de opinión al propio Presidente, es el reto más importante para la planeación de la futura Bogotá. El trazado del metro y sus áreas de influencia estructurarán la vida cotidiana de los bogotanos. Aparecerán nuevas centralidades, nuevas dinámicas económicas, nuevos itinerarios y formas de desplazamiento multimodal; también nuevas articulaciones entre los barrios y con la ciudad-región, como nuevas posibilidades de renovación urbana. También aparecerán nuevas vulnerabilidades.

El concepto clave será la anticipación. Por un lado se deben anticipar los posibles problemas de especulación con la tierra en las áreas aledañas al eje del metro. Por otro, se debe anticipar el aprovechamiento de la dinámica económica que seguramente acompañará una obra de estas características.

El alcalde Moreno le dijo al Presidente que no entenderían los bogotanos que la Nación financie el 70% del Metro de Medellín y se oponga al de Bogotá. Y eso es cierto. Tampoco entenderían los bogotanos que no se aprovechara este megaproyecto para relanzar la dinámica económica urbana, el desarrollo de nuevas centralidades, la revitalización de zonas de la ciudad subutilizadas y la disminución de la segmentación social de Bogotá. La planeación de la futura Bogotá y la revisión del POT deben dar cuenta de estas nuevas dimensiones y dinámicas urbanas.

Publicado El Nuevo Siglo 12-11-2007
Publicado
www.lapalabradigital.com

1 comentario:

Unknown dijo...

Planeación es "anticipación", nos hemos acostumbrado a convivir con los males, con las injusticias, con los errores y los horrores y que importa un día más...pero solo cuando se polariza el problema o la visión de su solución es cuando salen expertos, legos y eruditos a despotricar de lo divino y lo humano, como si en el baile solo la bonita fuera la única que mereciera bailar.
La urgencia de un sistema integrado de transporte, tiene que ir más allá que un sistema, llamese este Metro, TransMilenio o tranvía de mulas, pero mucho antes que el sistema en si está el ordenamiento de las actividades que generan los desplazamientos, muchas de ellas innecesarias y rebundantes; la salud y la educación son prioridades que han venido polarizando ciertos sectores, con detrimento de otros; los médicos y los educadores, por ejemplo, han aprendido de los comerciantes de automoviles y a codazo limpio rapiñan predios en las principales intersecciones viales olvidandose de las inconveniencias de confort que exigen sus usuarios, sacrificandolo para estar localizados en la mejor esquina, cuando bien pudieran buscar mejores ámbitos en otros lugares sin afectar negativamente el entorno.
La vivienda la hemos reducido a un habitaculo, simplemente un lejano espacio para dormir, reproducirse y seguir pagando cuotas para tener una escritura que acredite propiedad, ajena con el tiempo a "vivir" la ciudad, a sembrar raices y dejar improntas.
El Habitat, una de las 3 haches esenciales de la ciudad (Habitat, Historia y Hombre) se sigue desarrollando en lejanos lugares, distantes del alojamiento; el estudio y trabajo son sus determinadores, sin embargo la recreación, ese catalizador urbano de las angustias cotidianas, sigue relacionado a veces con el habitaculo y debiera ampliarse para que el sentido de pertenencia, de ilusiones y satisfacciones con llevara mayor extensión en toda la ciudad y no sea el transporte (bueno, malo o feo) el único sentido de identidad.
Elkín, Rescatemos "PLADES" y otras formas y formulas de hacer ciudad.