28 de diciembre de 2007

2008: “Pole position” presidencial

En 2008 iniciará la campaña presidencial de 2010. De cómo termine el posicionamiento de cada candidato en 2008, dependerán sus posibilidades y sus estrategias para 2009.

En 2000-2001 el candidato Uribe había organizado una estrategia de reuniones comunitarias por todo el país. No sólo sembraba su discurso y conseguía multiplicadores, sino que prefiguraba lo que sería su estilo de gobierno a través de consejos comunitarios. Cuando el hasta entonces poco conocido ex-gobernador de Antioquia comenzó a despegar en las encuestas, ya su discurso rondaba en una gran cantidad de municipios. El resto de esa campaña presidencial y lo que siguió es bastante conocido.

De la misma manera, 2008 será un año de posicionamiento político para la próxima elección presidencial. Con esta perspectiva habrá que leer los movimientos de los presidenciables y los de sus amigos. Se pensaba que sería un año sabático, pero ya no tendrá lugar el tradicional año en Harvard o en Oxford, para mejorar o practicar el inglés, o bien para acreditar un valorado diploma de esas universidades, incluso con el curso más banal.

Algunos aprovecharan su posición en el gobierno para reforzar su visibilidad y para consolidar su imagen le apostarán a los éxitos y golpes de opinión en los temas de sus carteras (defensa, vicepresidencia, hacienda) o a la imitación de los ademanes presidenciales (Uribito). Otros tendrán en su trabajo desde el Congreso la posibilidad de crecer en favorabilidad (Vargas Lleras, Marta Lucía, Petro). Los embajadores tendrán la dificultad de la lejanía y tendrán que acomodarse a lo que pasa “adentro”, si bien sus amigos estarán impulsando sus nombres para que sean incluidos en las barajas y encuestas presidenciales (Casos Noemí y Sabas).

Los ex-alcaldes Lucho y Fajardo ya partieron en punta. Garzón inició el proceso con una reconocida gestión en Bogotá. Su libro y entrevistas recientes fueron leídos como su lanzamiento. 2008 será para Lucho la definición del camino a seguir, al interior del Polo o con un “partido de la calle”. Una verdadera consulta abierta Gaviria-Lucho podría ser la garantía para que Garzón juegue con el Polo. Fajardo, elegido mejor alcalde del país, ya anunció que recorrerá el país, como Uribe 2000-2001, y hablará a los oyentes de Caracol radio. Finalmente, los candidatos liberales harán el trabajo desde “la calle”. Rafael Pardo y Rodrigo Rivera, sin mandato, ni cargo, deberán buscar su posicionamiento desde la opinión pública.

La perspectiva de una presidencia de ocho años obliga a tomar un impulso mayor en las campañas. Por ello la carrera inicia en serio dos años antes de la elección. En 2008 se disputará la “pole position” presidencial, la cual, considerando la cantidad y calidad de los candidatos, podría ser determinante para llegar a la Casa de Nariño.

Publicado www.lapalabradigital.com

22 de diciembre de 2007

Ingrid, la colombiana de 2007

Parecía como si Colombia no hubiera dado al secuestro de Ingrid Betancourt, ni al de los demás secuestrados, la importancia que merecían. Muchos discursos y solicitudes de acuerdo humanitario, de un lado, o de liberación por la fuerza, del otro, han parecido más ser mensajes políticamente correctos para hacer frente a la opinión pública. Como lo dijo Ingrid en su conmovedora carta, aquí los actores de este conflicto se mueven más por intereses que por principios.

Las imágenes y la carta de Ingrid mostraron que en medio del sufrimiento y la tragedia del secuestro, aún están vivos los principios y su espíritu políticos. Fueron tal vez los más importantes mensajes políticos enviados a los colombianos en mucho tiempo. No hubo colombiano que al leer la carta u observar la imagen, no se hubiera sentido conmovido y solidario de manera sincera con su liberación y la de todos los secuestrados.

Es cierto que al momento de su secuestro la campaña de Ingrid no convocaba a los colombianos. Y durante mucho tiempo del secuestro, sólo su familia, sus cercanos y Francia mantuvieron la voz en alto para que no los olvidaran, como ocurre tan a menudo en Colombia con las víctimas del conflicto. Pero no es menos cierto que en las últimas semanas el mensaje enviado por Ingrid logró convocar a los colombianos, incluso a los más incrédulos.

Las naciones suelen cohesionarse en la adversidad, pero aun se requiere que la adversidad toque a la mayor parte de la sociedad. Ocurrió frente a las dos guerras mundiales en Europa. También en los Estados Unidos frente a los ataques del 11-9. Colombia sin embargo, no parece aún unida para enfrentar la tragedia del secuestro y del conflicto. Al contrario, se utilizan estos para sacar provecho político. Basta mirar las últimas noticias. Prima el cálculo en las posiciones frente al conflicto. El objetivo es afectar al contrincante. Uno gana si el otro pierde. Es el caso de Uribe, de las FARC y de muchos políticos sin escrúpulos.

Y precisamente, en ese mar de cálculos, el mensaje de Ingrid logró, así haya sido por poco tiempo, despertar una verdadera solidaridad entre los colombianos y contra las FARC y las formas de violencia disfrazadas de legitimidad. Y logró también impulsar la liberación de Emmanuel, Clara y Consuelo. Por ello para esta columna, Ingrid Betancourt es la colombiana del año. La Historia registrará su carta como el símbolo de la tragedia de la Colombia de esta época y como el mensaje que más congregó a los colombianos en medio del conflicto, que muchos prefieren mantener vivo por cálculo. Ojalá el 2008 sea el año de los principios y no de los cálculos por intereses para contar con la libertad de todos los secuestrados.

Publicada El Nuevo Siglo, 24-12-2007
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15 de diciembre de 2007

La misión de Lucho

François Mitterrand, primer presidente socialista de la V república francesa, entre 1981 y 1995, había pronunciado la siguiente frase: “Tendré verdaderamente éxito el día en que otro socialista sea elegido presidente de la república”. Lucho Garzón en Bogotá ya tuvo éxito. Otro hombre de centro-izquierda, miembro del partido que él mismo fundó, fue elegido alcalde de Bogotá. El legado para la democracia colombiana, tan afectada por el conflicto de cuarenta años, es fundamental: Es posible y necesario un centro-izquierda preparado para gobernar.

El inicio no fue fácil. La administración de Lucho Garzón había sido recibida con desconfianza por una parte del establecimiento bogotano y hasta de los organismos de seguridad. Incluso, un secretario de gobierno de talante conservador y social no era suficiente para generar confianza frente a la perspectiva de un alcalde con pasado sindicalista. Cuatro años después, el balance de la administración de Lucho es principalmente positivo. Por supuesto con los lunares conocidos en medio ambiente y movilidad. Frente a Bogotá, Lucho Garzón hizo la tarea. Frente al país, además y sobretodo, mostró que cuando hay alternancia, gana la democracia. Incluso, en un hecho contraintuitivo para muchos en Colombia, Lucho demostró la necesaria responsabilidad de gobierno para asumir el liderazgo, y resultados globales positivos, en los temas de la seguridad ciudadana.

Viene ahora 2010. La entrevista reciente de Lucho en El Tiempo (9-12-2007) y su libro marcan el inicio de su carrera hacia el Palacio de Nariño. Su papel será el mismo frente al país: Abrir una democracia nacional bastante cerrada y mostrar a los colombianos que más allá del uso de política del miedo como estrategia de gobierno, existen, en democracia, formas alternativas para gobernar un país como Colombia, haciendo posible al tiempo el avance en las soluciones a los problemas de desigualdad, los derechos económicos y sociales y la creación de oportunidades. La derrota a las FARC pasa por que el imaginario nacional pueda asimilar que las guerrillas y los paramilitares no son alternativa posible para asumir la autoridad o para mediar los servicios del Estado en los territorios, y que en cambio existen alternativas para alcanzar estos objetivos concebidas sobre la base del interés general y no personal.

Lucho Garzón puede ser una de esas alternativas. Para ello debe construir confianza, ya no solo con la masa crítica bogotana que lo ha catapultado como una opción creíble, sino con una masa crítica y una opinión pública colombianas que no han contado en todas partes con las posibilidades financieras, ciudadanas o institucionales de Bogotá. Lucho tendrá que pasar a escuchar el país y a construir confianza con nuevos actores, esta vez nacionales, y tendrá que darse los medios para entrar en la dialéctica y enfrentar la presión de aquellos contrarios a las aperturas, que se encuentran no solo afuera de su entorno, sino también, paradójicamente, en las estructuras de su actual familia política.

Publicado El Nuevo Siglo 20-12-2007
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8 de diciembre de 2007

Con tacto en Francia

La casa de Nariño intentó involucrar a la ligera a Francia en la mediación internacional para el acuerdo humanitario. Pero Sarkozy con tono propio de diplomacia madura dijo claramente no que no se dejaría instrumentalizar. Resultó, por decir lo menos, apresurado anunciar que el Comisionado Restrepo salía de urgencia para Francia a reunirse con el presidente francés. Uribe no puede pretender un involucramiento de Sarkozy a la ligera y sin una hoja de ruta seria. En las relaciones con Francia se requiere el tacto de la diplomacia. Por su parte, Francia parece haber reconstruido una fórmula para enfrentar el problema, con menos pasión, con mas estrategia y cabeza fría, sustentada en pruebas concretas de supervivencia, que ellos eran los únicos que habían pedido desde tiempo atrás, y manteniendo la perspectiva humanista que siempre la ha caracterizado.

Gracias a la ambivalencia del Gobierno y de las FARC, el acuerdo humanitario está en el punto cero. Es cierto que en Uribe y las FARC han primado las consideraciones de índole política más que las humanitarias en este asunto, como diría Ingrid, se han guiado por intereses y no por principios. No ha habido hasta ahora espíritu humanitario en Uribe y las FARC. Con Francia, hay la posibilidad de ver aparecer los principios. Por ello han resultado tan significativos los mensajes de Sarkozy a los secuestrados y a Tirofijo.

Realmente ha sido la carta de Ingrid la que ha relanzado esta nueva dinámica. Ingrid ha demostrado que no se necesita un discurso encendido ni una cantaleta constante para que el mundo entienda el salvajismo de las FARC. Sus palabras y el símbolo de su imagen han sido más efectivas que las frases altisonantes de los ministros. Gracias a ello, hoy el mundo y también los colombianos son más sensibles al drama de los secuestrados y hay esperanza de que esta presión internacional conduzca a su liberación. La alcaldía de Paris y también las de Bogota, Medellin, Cali y Cartagena, convocadas por el alcalde Samuel Moreno, podrán contribuir mucho en mantener esta presión sobre las FARC.

Entramos en una nueva fase del sinsentido que es esta tragedia. Queda esperar que la ambivalencia y la terquedad de las FARC y del Gobierno nacional no terminen por abortar una vez mas lo que podría ser la acción que ponga fin al drama de estas familias colombianas. No puede ocurrir que las necesidades políticas y de imagen de las FARC y de Uribe, a quienes parece convenir mutuamente mantener un pulso de primer plano, terminen por frustrar una vez más la liberación de los secuestrados.

La presencia de Francia en la escena, con tacto, con cabeza fría y con humanismo, es bienvenida y puede dar sus frutos, a condición que se den a la tarea de conocer mejor los intereses, las características y las sensibilidades de los dos actores principales de la situación.

Publicado El Nuevo Siglo 10-12-2007
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