15 de septiembre de 2007

No caben ambigüedades

El senador Dussán dijo que no es “ni amigo ni enemigo” de las FARC. Esa declaración despertó el debate al interior del Polo. Saltaron aquellos que desde el centro-izquierda no tienen complejos para declararse enemigos de los métodos atroces de esta guerrilla anquilosada, como Garzón, Petro, Navarro, Maria Emma o Carlos Vicente de Roux. Pero del otro lado, se ha mantenido una posición de apego a la disciplina y a los estatutos para criticar las críticas a las FARC. Se trata de un debate, que contrario a lo que muchos pueden creer, es necesario para el país, pues la derrota de la guerrilla pasa por el fortalecimiento de un centro-izquierda de gobierno, tal como ocurre en las democracias serias.

Sin ambigüedades, el país necesita que todos los líderes rechacen no sólo la violencia de las FARC sino también la idea de la combinación de las formas de lucha, que algunos nostálgicos todavía acarician como una posibilidad. No se crea que rechazar a las FARC significa abandonar la posibilidad de una negociación política como parte de una estrategia más amplia para salir del conflicto armado. Todo lo contrario. El que el gobierno esté negociando políticamente con el ELN no quiere decir que no se rechacen Machuca o los secuestros. Tal vez allí ha estado la confusión de algunos y ello aún no les ha permitido asumir vivamente el rechazo a la violencia de las FARC.

También se ha dicho por parte de algunos líderes que lo importante es oponerse a Uribe. La oposición por la oposición es un error estratégico, de cara a la sociedad. La sociedad colombiana necesita menos una confrontación focalizada uninominalmente, que una dialéctica entre modelos de sociedad y que la posibilidad de comparar y escoger entre proyectos concretos debidamente expuestos por los líderes políticos. Pero ello necesita contar con los proyectos concretos o con ejecutorias para mostrar. Infortunadamente, el debate inteligente sobre proyectos concretos aún escasea en el país.

Ahora bien, cabe otra lectura de la crisis de la izquierda. No es descartable que se presenten movimientos de ruptura como fruto de estas tensiones. Si de este proceso surgen dos grupos consolidados, uno de izquierda radical, que ojalá rectifique el tiro y asuma también el rechazo a la combinación de las formas de lucha, y otro grupo socialdemócrata o de centro izquierda, no habría que interpretar necesariamente la disputa como una mala cosa en la perspectiva de largo plazo. En un sistema multipartidista razonable, con entre cinco y seis partidos, hay espacio suficiente para dos agrupaciones políticas con esas características. Se podría estar dibujando parte del espectro futuro de los partidos en Colombia.

Addenda. En medio de la campaña medio insabora de Bogotá se está colando la tercería de Vinasco. Habrá que ver la reacción de los equipos de Samuel y Peñalosa, pero muchos ya están diciendo: “y que no me esperen en la casa”.

Publicado El Nuevo Siglo, 19-09-2007
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www.lapalabradigital.com

1 comentario:

Unknown dijo...

En un momento en que se habla más del carisma y la simpatia de los candidatos a la Alcaldia de Bogotá, que sobre sus propuestas, programas, equipos y capacidades; bien lo expresaba esta semana en un Acto Político en Usaquén el ex-senador Rafael Pardo, él de las sudaderas; cuando hablando de la contienda electoral citadina, se referia a la simpatia y acogida pública de los principales contendientes; de Samuel Moreno los medios lo han convertido en un tipo simpatico y jovial (un bacán), imagen que él comparte ya que lo acompaño durante 4 años en el Senado sin vislumbrar entonces o ahora mayores dotes, mientras que para su contricante el Ex-Alcalde Peñalosa los medios y las circunstancias lo han estigmatisado con todos los altisonantes epitetos de pedanteria, burlandose de su estatura, de la forma como se viste, etc., etc. pero que se han olvidado de recalcar, como lo han aceptado todos los bogotanos, incluidos la mayoria de los militantes del PDA, que independiente de su carisma y baja simpatia mediatica, ha sido el mejor o uno de los mejores Alcaldes de Bogotá en toda su Historia, y que la ciudad se lo merece para terminar de desarrollar sus sueños y rescatar lo que por diferentes circunstancias o desidia se olvido o no se continuo debidamente de su anterior Administración.

Entonces, será oportuno hablando de simpatias y simpatisantes, campanear o no la preocupación sobre las FARC y sus posibles simpatias con Moreno Rojas, que muy diplomaticamente a eludido tomar posición al respecto de ese posible apoyo, para no bajar oportunidades y apoyos electorales?

Que triste que los medios y la frivolidad citadina hayan convertido las elecciones de octubre más en un reinado de simpatia, o será un reinado de belleza?