19 de julio de 2008

Cambio de cartilla en la percepción de seguridad

En las últimas semanas acentuó el problema de la percepción de inseguridad en Bogotá. , a pesar de que las cifras oficiales siguen mostrando descenso de los índices delictivos. El alcalde Moreno se ha esforzado por explicar que las noticias malas tienen mucha incidencia en tal percepción. Tiene razón. Pero a la gente le suena a excusa. En materia de percepción de inseguridad, hay que cambiar la cartilla. La percepción de inseguridad no es un tema accesorio que se maneja simplemente a través de comunicados y explicaciones. La política de seguridad ciudadana debe considerar la percepción de inseguridad como un tema central de la agenda y requiere de una buena estrategia, con medición, método, mensajes claros, acciones reales y acertadas, recursos y algo de olfato.

El problema no es sólo de Bogotá. Es de Santiago de Chile, de Ciudad de México, de Barcelona. Las teorías tradicionales de las políticas públicas, muy racionales por cierto, han asumido que mejorando la “seguridad objetiva” debería mejorar la percepción de inseguridad, como consecuencia lógica. Pero la evidencia muestra que no es así. Santiago de Chile es una ciudad con tasas de criminalidad bajas, comparables con las de ciudades europeas. Pero es una de las ciudades con mayor percepción de inseguridad en América Latina. Y para no ir muy lejos, una reciente encuesta de victimización y percepción de inseguridad de la Cámara de Comercio de Bogotá, mostró cómo la percepción de inseguridad aumentó de un 34% a un 39% en el segundo semestre de 2007, mientras que la victimización bajaba del 34 al 26%.

Si la percepción de inseguridad no está relacionada exclusivamente con la mejoría objetiva de la lucha contra el delito, ¿cómo incidir sobre ella? Lo primera es entenderla y medirla. Luego, determinar cuáles factores psicológicos, sociales y económicos inciden en ella. Cuáles formas de comunicación la aumentan o la disminuyen. Cuáles delitos tienen más impacto en ella. Cuáles son los temores de los ciudadanos. Cuáles lugares o situaciones generan más miedo. Qué tanto incide la confianza en las instituciones o en el mandatario. Qué tanto depende de experiencias individuales pasadas.

Una estrategia que parta de una medición consistente del fenómeno de percepción y que combine apropiadamente acciones de prevención, atención a las víctimas del delito, construcción de confianza, construcción de autoestima colectiva, mayor presencia de funcionarios distritales en el espacio público y comunicación y construcción de imaginarios apropiados, parece ser respuesta apropiada de política pública.

Alcalde, Ud ha sido bueno en el pasado para transmitir confianza a sus electores. Y puede entender que cuando dice que la percepción se debe a las noticias, así Ud tenga parte de la razón, a la gente le suene a excusa. Contar la dimensión del problema de percepción, la estrategia para combatirla y, cuando lleguen, los resultados, será mucho más efectivo, para la ciudad y para Ud.


Publicado El Nuevo Siglo 21-07-2008
Publicado www.lapalabradigital.com

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