22 de febrero de 2008

Juan Bobo ha muerto

Juan Bobo ha muerto y murió de Hábitat! Juan Bobo es un sector de la Comuna Nororiental de Medellín, al lado de la quebrada del mismo nombre, en el cual se había conformado con el tiempo uno de los tantos asentamientos humanos en situación de riesgo por deslizamiento o avalancha y con altísima vulnerabilidad socio-económica. En los últimos años, la Administración de Medellín desarrolló allí un novedoso programa de mejoramiento integral, consolidación habitacional y construcción de vivienda de interés social. Ha sido novedoso porque partió de un ejercicio de planeación comunitaria, que permitió definir una adecuada intervención urbanística y rehabilitar las casas de los vecinos. El resultado: 300 familias con mejores condiciones de hábitat, es decir, mejor vivienda, mejor espacio público, riesgos mitigados y mejor convivencia. También mejoraron los niveles de confianza entre esta comunidad y la Administración de la ciudad, así como la percepción de seguridad de los habitantes de este barrio pobre de Medellín.

La quebrada, que antes era La Juana, tomó el nombre de un delincuente que se hacía llamar Juan Bobo, pero que no era tan bobo, y que había hecho de este barrio la retaguardia de su actividad criminal. Todos recordarán que la Comuna Nororiental de Medellín fue en el pasado epicentro de la violencia más exacerbada, que se combinaba con la grave situación de marginalidad social y económica. Era, para el resto de la ciudad, un territorio del miedo.

El proyecto de rehabilitación había pasado desapercibido frente al gran proyecto de renovación urbana de la comuna, marcado por los hitos del metrocable y la biblioteca pública inaugurada por los mismos reyes de España. En Juan Bobo se ha dado más bien una intervención urbanística casi de acupuntura, que demuestra cómo es posible rehabilitar los barrios subnormales en Colombia. Ya la agencia de las Naciones Unidas para el Habitat ha elegido este como un ejemplo mundial.

Y de paso quedan varias lecciones para el resto de ciudades colombianas. Primero, se muestra cómo es posible que los urbanistas y las autoridades conciban las soluciones con los propios ciudadanos afectados. También se muestra que es posible brindar, a precios accesibles, soluciones de vivienda terminada a los más pobres. Muchos siguen pensando que el lote con servicios o vivienda progresiva es la solución al déficit de vivienda. Tal vez haya que ponerse en la camisa de los ciudadanos sin techo y preguntarse si es mejor una casa terminada en el corto plazo, aunque más pequeña, o una casa más grande autoconstruida a 10 o 20 años. Probablemente no haya solución única y haya que combinar aproximaciones. Lo que Juan Bobo, ahora llamado Nuevo Sol de Oriente, demuestra es que el ciudadano urbano de bajos recursos ya puede constatar que la política pública puede apuntarle efectivamente a soluciones de vivienda acabada. Para los alcaldes de las grandes ciudades ofrecer menos tiene costo político.

Publicado El Nuevo Siglo 25-02-2008
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18 de febrero de 2008

Dos paradojas

La iglesia y las FARC. Las FARC le negaron reconocimiento a la iglesia como intermediario para el acuerdo humanitario. Dicen que ya tomaron partido. Tal vez este portazo sirva para que la iglesia vea de manera menos inocente el problema. La reconciliación y la paz como telón de fondo son objetivos a buscar. El acuerdo humanitario es una causa justa en una lógica altruista. Pero ni las FARC tienen objetivos similares a los de la sociedad urbana y no están buscando la paz, ni el Gobierno, después de la marcha del 4F, le apostará un ápice de su popularidad a un acuerdo humanitario. Resulta paradójico, pero tal vez sea la ocasión para que la iglesia revise con realismo la situación y replantee su papel en la salida del conflicto colombiano. Tal vez esa nueva posición sea la garantía para que en el mediano y largo plazo unos y otros tengan que acudir de nuevo a esta institución que tradicionalmente ha contado con mayor aceptación por parte de los colombianos.

Chávez y Uribe. La que se ha catalogado como imposible guerra entre Venezuela y Colombia podría presentar algunas manifestaciones y esto por varias razones. Primero, la intención de los republicanos norteamericanos de incorporar la Venezuela de Chávez a la lista de Estados que benefician el terrorismo, deja mucho que pensar sobre lo que todavía puede pasar con Venezuela en los Estados Unidos de Bush. Y a Bush le queda menos de un año. Será que Chávez logra convertirse en el diablo útil en época de elecciones? Segundo, la situación interna de Venezuela no es muy tranquilizante para el teniente coronel. Hoy existe un 55-45 en la opinión pública a favor de Chávez. Pero al parecer su liderazgo al interior de las fuerzas armadas desciende lenta pero seguramente y mientras tanto, su anterior ministro de Defensa el General Baduel, gana espacio en opinión y entre la fuerza pública.

Si la situación con los norteamericanos se complica, si su cota de favorabilidad se erosiona o si su liderazgo en la fuerza pública sigue disminuyendo, no habría que extrañarse de un golpe de opinión del tipo escaramuza militar en la frontera. Guerra en la frontera y paz en el interior no es una ecuación desconocida en Venezuela. Y paradójicamente, todo esto, que en Colombia significa hecatombe, atornilla a Uribe. El teniente coronel parece que no ha entendido que está logrando lo contrario a lo que se propone. Gracias a Chávez Colombia podría terminar con un presidente de doce años y muchos nuevos liderazgos de derecha ilustrada y de izquierda socialdemócrata aplazados.

Como dijo Sabas Pretelt, la política es cambiante. Pero también es cierto que en medio de la política cambiante, algunos actores persisten y profundizan su comportamiento, si percatarse que logran lo contrario a lo que se proponían.

Publicado El Nuevo Siglo 18-02-2008
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13 de febrero de 2008

Confunde y reinarás

En 2008 inició la campaña presidencial de 2010. El partido de la “U” anunció ya que iniciaría la recolección de firmas para hacer posible la segunda reelección de Uribe. Todos los demás competidores tienen la duda de si Uribe se lanza otra vez o no. “Lo más seguro es que quien sabe” dijo con suspicacia uno de los asesores de Palacio.

No es seguro que Uribe se lance. El mismo presidente ha dicho que no es sano para una democracia perpetuarse en el poder. Lo dijo tal vez pensando en Chávez. Y con seguridad no querrá en ello también parecerse a Chávez. Pero mantener la duda le resulta conveniente. Le ayuda a mantener el mayor tiempo posible la cohesión del Uribismo, pues en las toldas oficialistas saben que es más fácil lanzarse con Uribe fuera del juego que con él en el partidor. La duda permite a Palacio postergar al máximo la inevitable tendencia centrífuga de las fuerzas uribistas una vez se anuncie que no se buscaría la reelección. El anterior presidente de Francia, Jacques Chirac, había postergado al máximo el anuncio de que no se lanzaba a buscar un tercer mandato, con el propósito de mantener el liderazgo que le otorgaba la duda. Postergar el anuncio también pretendería que el Uribismo llegue unido a las próximas elecciones.

Y habrá que estar pendiente del posicionamiento de los otros presidenciables, pues ya no habrá el año sabático en Harvard o en Oxford, para mejorar o practicar el inglés, o para acreditar hasta el curso más banal de esas universidades. Algunos aprovecharan su posición en el gobierno para reforzar la visibilidad y le apostarán a los éxitos y golpes de opinión en los temas de sus carteras (interior, defensa, vicepresidencia, hacienda) o acudirán a la imitación presidencial (Uribito). Otros podrán crecer en favorabilidad a través de su trabajo en el Congreso (Marta Lucía) o de nuevas alianzas (Vargas Lleras con el Liberalismo, Petro con Mockus o Mockus con Petro). Los embajadores serán impulsados por sus amigos en las encuestas presidenciales (Noemí, Sabas).

Los ex-alcaldes Lucho y Fajardo ya partieron en punta. El libro y la entrevista de Garzón al final de 2007 fueron interpretados como su lanzamiento. Lucho deberá definir si juega con un “partido de la calle” o al interior del Polo, de darse la garantía de una verdadera consulta abierta Gaviria-Lucho. Fajardo, con la credencial de mejor alcalde del país, ya es percibido por los analistas como posicionándose desde la radio. Y los candidatos liberales Rafael Pardo y Rodrigo Rivera, sin mandato, ni cargo, buscarán su posicionamiento desde la opinión pública.

La perspectiva de una presidencia de ocho años obliga a tomar un impulso mayor en las campañas. Por ello la carrera, incluida la de Uribe III, ha iniciado en serio dos años antes de la elección.

Publicado El Nuevo Siglo 11-02-2007

1 de febrero de 2008

De la parapolítica a la paraeconomía

Colombia lleva dos años sumida en la crisis del destape de la parapolítica. Sin embargo, la crisis constante se ha vuelto parte del paisaje y los ciudadanos, un poco por costumbre, no parecen escandalizarse más con cada nueva noticia. Adicionalmente, la agenda mediática ha estado copada desde diciembre pasado por Chávez, las FARC y las liberaciones. No son pocos los que ven venir una especie de dilución del problema. Algunos hacen cuentas sobre las próximas renovaciones de las altas cortes y calculan un trato más benigno para los parapolíticos. Por otro lado, el que se hayan enfilado baterías hacia miembros de la oposición liberal también es un mensaje de “hagámonos pasito”. Al final, pocos de los llamados a indagatoria, tal vez los mejor conectados con el actual régimen, terminarán sentenciados a pocos años.

Pasemos. Dejemos y esperemos que la justicia haga justicia. La pregunta ahora es ¿Y qué lección le queda al país de todo esto? Fue la elevación del umbral de tolerancia de los colombianos a la combinación de las formas de lucha, lo que hizo de la parapolítica un asunto éticamente indeseable. El concierto entre fuerzas paramilitares y grupos o caciques políticos regionales para mantener el poder y el control sobre determinada región, había sido algo normal en los últimos quince o veinte años, por coacción armada a los políticos o por simple negocio gana-gana entre unos u otros. Si la sociedad colombiana es capaz de mantener elevado el umbral ético, es probable que la nueva generación de políticos resulte disuadida de hacer alianzas con actores ilegales, o, en el caso más cínico, de hacerlas con mayor sigilo. Tal vez en ello el escándalo de la parapolítica haya dejado mayores lecciones y más arrepentidos que el proceso 8000.

Habría que preguntarse por las estructuras y los procesos, casi protocolos, territoriales para la captura por parte de la parapolítica de los recursos públicos de la salud y las obras públicas. Poco se ha sabido de la eficacia para controlar la corrupción en las entidades territoriales. Alguien debe dedicarse ahora a explicar a los colombianos cómo ha funcionado la paraeconomía, cómo se organizaron los políticos locales, de la mano de los paras, para desviar los recursos públicos a la combinación de sus clientelas con las organizaciones paramilitares. Ya se sabría si el país hubiera aprendido la lección y reforzado los esquemas de control o de disuasión para evitar este flagelo.

Si la crisis de la parapolítica se salda sólo con algunos parapolíticos condenados a pocos años y sin un reforzamiento serio en los esquemas de control y disuasión a la corrupción en las regiones, habremos perdido la oportunidad de recuperar la institucionalidad local para lo público y estarán las regiones expuestas a nuevos apetitos de políticos y fuerzas ilegales, que seguramente refinarán sus métodos para seguir capturando los recursos públicos.

Publicado El Nuevo Siglo 4-02-2008
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26 de enero de 2008

La marcha en la coyuntura

El 4 de febrero muchos colombianos marcharán por motivos distintos. Unos contra la violencia y el secuestro. Unos a favor de Uribe, otros en contra. Unos por el acuerdo humanitario y el despeje de Florida y Pradera, otros en contra. No faltará quien marche contra Chávez. Pero existirá un mínimo común denominador: todos de manera explícita o implícita lo harán en contra de las FARC. Y eso, como dice Rafael Pardo, significa mucho, porque las FARC son el problema mayor de la Colombia de hoy.

Ya muchos sectores han anunciado que marcharán, incluidos importantes sindicatos. Y la mayor derrota política para las FARC en la opinión colombiana sería que el Polo Democrático con sus directivas a la cabeza saliera todo a la marcha. Es lo mínimo para acompañar a una sociedad que rechaza a las FARC. No cabe la ambigüedad de “no estar a favor ni en contra” de esta guerrilla. De la misma forma que en España marchan izquierda, centro y derecha cuando se trata de rechazar las acciones de ETA, en Colombia esta es la oportunidad para que no quede duda de que todos rechazan a las FARC.

¿Qué significará la marcha en la coyuntura actual? Primero que todo, lo obvio es que se consolidará el rechazo nacional a las FARC. Y esto afectará en algo a Chávez. Pero Chávez y las FARC reaccionarán, presumiblemente con nuevas liberaciones de secuestrados, que harán que muchos de los que marcharon vuelvan a verlos “humanitarios”. No reequilibrarán la balanza pero recuperarán terreno perdido. Y como Chávez es de ideas fijas y de largo aliento, insistirá en su respaldo político a las FARC y enviará algún otro mensaje subliminal del tipo militarización de la frontera. La pregunta es si Chávez modificará en algo su respaldo a las FARC después de la marcha del 4 de febrero, precedido del respaldo del gobierno socialista español a Colombia. No es fácil y tal vez en el corto plazo no haya que hacerse muchas ilusiones.

Del lado interno, Uribe tomó un aire y logro un propósito coyuntural de mostrar a Europa acompañándolo y rechazando a las FARC. La marcha dará continuidad a esta recuperación de la iniciativa mediática. Pero su reto más importante es tomar la iniciativa en torno al acuerdo humanitario y de manera durable. Hay que pensar incluso en “fugas hacia adelante”, como liderar finalmente el tema de Florida y Pradera para hacer el acuerdo humanitario. La burbuja de nacionalismo y de los puntos adicionales en la imagen del presidente pueden ser pasajeros, pues siguen vivos en la agenda interna la parapolítica y el tema del primo del presidente.

NO QUISIERA PENSAR que alguno pretenden que la marcha del 4 sirva al propósito de olvidar la dañina parapolítica y los horrores de los paramilitares que se siguen conociendo día a día.

Publicado El Nuevo Siglo 28-01-2008
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19 de enero de 2008

Discutamos la Gran Colombia

En su ofensiva de injerencia política en Colombia, Chávez ha hecho varias veces referencia a la “Gran Colombia”. Incluso, explicó en diciembre la primera tentativa fracasada de la Operación Emmanuel, utilizó un mapa de Colombia y Venezuela sin límites. Para Chávez la idea de la Gran Colombia se ha vuelto casi obsesión, si bien él mismo es el primero en afectarla con la injerencia indebida y la amenaza de mayores bloqueos al intercambio comercial binacional.

Si se trata de un Reich Bolivariano, con un banana-Führer y con campos de concentración operados por las FARC o por las AUGC (Autodefensas Unidas de la Gran Colombia): No gracias! No nos sirve esa Gran Colombia. Si se trata de una unión comercial que paulatinamente se convierte en una unión política, donde priman los derechos de los ciudadanos por encima de las veleidades del o de los gobernantes de turno, donde se consolida un democracia social y liberal que impide los excesos de los nuevos caudillos o futuros caudillos de izquierda como de derecha, pues entonces sería una especie de fuga hacia adelante que ayudaría a salir del complicado momento en las relaciones binacionales.

Si una región del planeta quiere incidir en el mundo globalizado de los próximos cincuenta años debe consolidar un mercado importante y una democracia plena capaz de redistribuir la riqueza y las oportunidades. Debe combinar además la disponibilidad de recursos con, tal vez lo más importante, la creatividad de sus talentos. Colombia y Venezuela solas no cumplen totalmente con estas características. Unidas podrían convertirse en cincuenta años una unión política capaz de bridar oportunidades a todos sus ciudadanos.

En una región donde faltan estadistas, todo líder que quiera preciarse de tal característica, debería tener una idea y una propuesta de Gran Colombia. Pero ante el vacío, ha aparecido la visión de Chávez.

El mejor ejemplo es lo que Europa construyó en cincuenta años en torno a tres pilares: el pilar comercial, el primero y que permite la construcción de confianza, el pilar de las relaciones internacionales y la defensa comunes, difícil sin la confianza construida a través de las relaciones comerciales, y, el pilar de la política interior y la justicia. Con estos pilares es posible comenzar a construir una sociedad de destino común.

A largo plazo, la única manera de terminar definitivamente con la amenaza de una confrontación binacional que vuelve a despertar con la actitud de Chávez y con el desequilibrio creciente en armamento estratégico, será el trámite de los conflictos desde adentro que permitiría alguna forma política seria de Unión Andina o de Gran Colombia.

Mientras tanto, NO QUISIERA PENSAR, que con la situación actual, los estrategas del Ministerio de Defensa no están tomando las medidas necesarias para reforzar en materia de doctrina, esquema de armas y dispositivo el escenario de una confrontación externa.

Publicado El Nuevo Siglo 21-01-2008
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11 de enero de 2008

Liberación en Miraflores: ¿Qué sigue?

Clara Rojas y Consuelo González fueron liberadas por sus secuestradores después de pasar una parte de su vida en triste cautiverio. El fiasco de la liberación de diciembre puso a dudar a más de uno sobre las posibilidades de liberación. Pero Chávez necesitaba un desagravio por parte de la guerrilla y ello permitió que con discreción y sin mayor participación de la comunidad internacional, esta vez la guerrilla cumpliera.

Las imágenes de la liberación fueron de nudo en la garganta para los colombianos. Y no es para menos, pues el grueso de la opinión pública se mueve por sentimientos y no por cálculos, y la búsqueda de la libertad, afortunadamente, sigue despertando la solidaridad de todos.

Los actores principales de la liberación, sin embargo, siguen en un juego de ajedrez político. La última partida la había ganado Uribe con un jaque mate maestro. El buen funcionamiento del ICBF y de la Defensoría del Pueblo, paradójicamente dos entidades del Estado que las FARC combate hace cuarenta años, permitió que el niño pasara de manos de los captores a manos institucionales para recibir la atención y los cuidados necesarios. Y las FARC, que esperaban un show mediático sin precedentes con la entrega del niño, le quedaron mal a Chávez y a la opinión pública internacional. El golpe fue cobrado por el gobierno nacional como propio.

Pero ante la amenaza de perder a uno de sus más importantes aliados, las FARC repuntaron y procedieron a la liberación de Clara y Consuelo. Punto para Chávez. Mediáticamente fue menos de lo esperado por Chávez y las FARC, pero no desaprovecharon de todas formas para construir imaginarios. Los miembros de las FARC se pusieron los camuflados nuevos para la cita y la magia de la cámara también hizo que la guerrilla despidiera de beso a las que hasta ese momento mantenían en cautiverio. Chávez no desaprovechó el repechaje. Vistió la recepción de las liberadas con protocolo diplomático y, con bandera colombiana incluida en el decorado, hasta cantó el himno de Colombia. Y no faltó el niño cargado en brazos.

Chávez, ciclotímico por naturaleza, esta vez envió un mensaje de cercanía y solidaridad, que luego fue correspondido por el agradecimiento manifestado por Uribe. ¿Qué sigue? Movidas por Chávez y Piedad, las FARC han iniciado un proceso de liberaciones. Se podrían dar sucesivas liberaciones con las que las FARC buscarían verse “humanitarias” ante la opinión pública. Seguramente buscarán esto. Mientras Uribe siga en tono de estadista (puede cambiar en cualquier momento) podrá ver los beneficios de mediano plazo que significa que los secuestrados recuperen la libertad, incluso cediendo en algunos puntos. Queda esperar que lo impredecible de estos actores políticos no dilate el sufrimiento de familias y secuestrados.

NO QUISIERA PENSAR que todavía queda alguien a quien no le convenga que Colombia avance hacia un nuevo proceso de paz.

Publicado El Nuevo Siglo 14-01-2007
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