Así plasmaba Orlando Fals Borda una de sus vivencias, a la que tuve la fortuna de acompañarle, en su libro Kaziyadu.
Fals es uno de esos intelectuales no olvidaremos, gracias a su propuesta de IAP-Investigación Acción Participativa, que científicos sociales de otros países adoptaron luego con tanto interés. Y sobretodo gracias a su propuesta de una república unitaria regional, con regiones autónomas, en la que las regiones deberían constituirse según sus culturas y tradiciones. Como toda idea orientada a mover los espíritus, la del nuevo ordenamiento en regiones autónomas surgidas de rasgos culturales, se ubicaba en un extremo y no necesariamente tenía en cuenta que el territorio es también economía o que los límites de los departamentos, por más arbitrarios que sean, ya se han encargado de construir imaginarios y habrá que considerarlos. Fals sabía eso. Y de ello tal vez algún día se desprenda que el país avance hacia las regiones en un balance entre el departamentalismo extremo y la realidad de que el territorio también es la cultura, que no conoce límites político-administrativos. Y acaso esas regiones culturales, como lo vivimos en Aguachica, también sean los escenarios naturales para consolidar acuerdos y la paz específica que requiere cada región y que no se ve desde Bogotá
El territorio son sus gentes. Insistir en esa idea, que corrobora seguramente a muchos otros antes de él, es también un gran legado de Fals para el ordenamiento territorial de Colombia.
Publicado El Nuevo Siglo 18-08-2008
Publicado www.lapalabradigital.com
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